Te gusta el café, si no, no estuvieras leyendo esto, y como casi todos, has tomado café comercial, si, el de los supermercados y el de las cafeterías de cadena, con azúcar, jarabes y toppings para disfrazar su sabor amargo y quemado. Estábamos programados a pensar que amargo y quemado era la regla.
Cuando probamos café de especialidad descubrimos que el café es una fruta, que su atributo principal no es la amargura, sino el dulzor. Ahí entendemos que trazabilidad, ética, calidad, sabor real y respeto por el origen sí importan.